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FAMILIA DENUNCIA PRESUNTAS AGRESIONES E IRREGULARIDADES DURANTE CATEO EN PRIVANZAS
Veracruz, 18 de septiembre de 2026.- Una familia denunció presuntas agresiones y una serie de irregularidades durante un operativo realizado por elementos de la Fiscalía General del Estado, acompañados por personal del Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Policía Estatal y Servicios Periciales, en un departamento ubicado en la privada Castañeda, del fraccionamiento Privanzas, en la zona poniente de Veracruz.

De acuerdo con datos recabados entre los habitantes del inmueble, los hechos ocurrieron cuando un joven de 21 años se encontraba en el departamento acompañado de su hermana de 13 años. Ambos acababan de regresar de sus actividades y terminaban de comer mientras veían televisión, cuando comenzaron a escuchar gritos y fuertes golpes en la puerta.
El joven relató que, ante el temor de que alguna persona intentara ingresar, tomó un cuchillo que se encontraba en la cocina y se acercó a la entrada. Desde el interior alcanzó a observar una camioneta con las puertas abiertas y a varias personas en el exterior.
Momentos después, aseguró, la puerta fue forzada y los elementos entraron al departamento. Al verlo con el cuchillo, presuntamente lo sometieron, lo tiraron al suelo y le colocaron unas esposas, las cuales habrían sido apretadas hasta dejarle marcas en los brazos.
Según su testimonio, mientras permanecía inmovilizado comenzaron a interrogarlo sobre la supuesta presencia de dr0g@s en el domicilio y le exigieron que indicara dónde estaban escondidas. El joven afirmó que recibió insultos y agresiones físicas, e incluso señaló que uno de los agentes le habría dado un pisotón en la cabeza.
También indicó que cada vez que preguntaba qué estaba sucediendo no recibía ninguna explicación y, por el contrario, le ordenaban permanecer callado.
Posteriormente, los elementos localizaron su teléfono celular sobre un sillón y le pidieron la contraseña para revisarlo. Debido a que tenía las manos esposadas, explicó que no podía realizar el patrón de desbloqueo, situación que presuntamente provocó nuevos reclamos y agresiones.
El joven aseguró que le exigieron dibujar el patrón de seguridad y que, al no poder hacerlo por permanecer esposado, recibió varias cachetadas. Señaló que uno de los hombres, a quien describió como una persona de edad avanzada, también lo habría golpeado en el rostro.
Mientras esto ocurría, su hermana de 13 años permanecía dentro del departamento y también habría sido interrogada. De acuerdo con el relato, los elementos le quitaron su teléfono celular y comenzaron a revisarlo.
El denunciante indicó que el personal inspeccionó distintas áreas del inmueble, ingresó a las habitaciones y realizó preguntas sobre su familia, sus actividades y su relación con determinadas personas.
Uno de los momentos que más recuerda fue cuando uno de los elementos tomó una toalla que se encontraba sobre una silla y se la colocó en la cabeza para cubrirle el rostro mientras continuaba la revisión. Cada vez que intentaba quitársela o preguntar qué estaba ocurriendo, aseguró, los agentes se molestaban y volvían a colocársela.
Las preguntas estuvieron relacionadas principalmente con un supuesto almacenamiento o venta de sustancias ilícitas. El joven negó en repetidas ocasiones consumir, comercializar o esconder dr0g@s dentro del departamento.
Más tarde, le indicaron que resguardara a su perro porque los elementos utilizarían un binomio canino para revisar el inmueble. Según su versión, le retiraron las esposas para que pudiera asegurar al animal.
Después le pidieron colocarse frente a una pared y evitar voltear mientras se efectuaba la inspección con el can. El joven manifestó que no tenía inconveniente en que revisaran el lugar, pues sostuvo que no había sustancias ilícitas en el departamento.
Durante el operativo continuaron los cuestionamientos sobre sus padres, los trabajos de sus familiares y las actividades de quienes habitaban el inmueble. Posteriormente, uno de los elementos le habría informado que el domicilio estaba señalado como un supuesto “punto de dr0g@”, aunque la familia dijo desconocer quién realizó el señalamiento y por qué motivo.
También le preguntaron si tenía enemigos o algún problema con una persona que pudiera haber presentado una denuncia contra la familia.
Al concluir la intervención, el joven volvió a ingresar al departamento, donde le mostraron varios documentos para que los firmara. Añadió que también había personal femenino en el lugar y que, antes de retirarse, los elementos tomaron fotografías de su rostro y del de su hermana menor.
En el domicilio viven tres hermanos, de 21, 15 y 13 años. El adolescente de 15 años no se encontraba presente porque ya había salido rumbo a la preparatoria, donde estudia durante el turno vespertino.
Los padres se encontraban trabajando al momento del operativo. Tras enterarse de lo ocurrido, el padre regresó al domicilio y encontró a sus hijos afectados por la situación. La familia señaló que analiza la posibilidad de presentar una denuncia, aunque existe temor de que los elementos regresen o se produzcan represalias.
El padre explicó que tanto él como su esposa trabajan y que sus hijos permanecen solos durante buena parte del día, especialmente porque él labora durante las tardes, situación que incrementó su preocupación después de lo sucedido.
La movilización generó inquietud entre los vecinos de la privada, quienes observaron la presencia de unidades y personal de distintas corporaciones frente al inmueble.
Hasta el momento, las acusaciones corresponden al testimonio de la familia y no se ha dado a conocer una postura oficial sobre los presuntos abusos denunciados ni sobre los resultados del operativo.
Con información de Rubén Santos y Andrés Caro






