AHORA APARECE MU3RT0 “ROCKY”; PAPÁ DEL PERRITO AS3S!NADO A BALAZOS HACE UNOS DÍAS EN LA COLONIA ALFREDO V. BONFIL

Una familia sepultó a Rocky en el patio de su casa y colocó una cruz blanca sobre el montículo de tierra que guarda sus restos. Así recuerda a un compañero que durante cuatro años formó parte de su hogar, se ganó el cariño de los vecinos y falleció en circunstancias que, según sus dueños, hacen sospechar un posible env3n3n@m!3nto.

Su mu3rt3 ha generado preocupación en la colonia Alfredo V. Bonfil, en Veracruz, pues Rocky era padre de Moui, el perrito que mur!0 tras ser @t@c@do a balazos en esa misma zona. Aunque se trata de dos casos distintos, ambas pérdidas han dejado tristeza entre las familias y los vecinos que convivían con ellos.

Paola Gutiérrez relató que Rocky llegó a su vida hace cuatro años, cuando lo encontraron solo en la calle, todavía pequeño y lleno de pulgas. La familia decidió resguardarlo, bañarlo y alimentarlo. Desde entonces, se convirtió en un integrante querido del hogar y se ganó el afecto de los habitantes de la colonia, quienes acostumbraban darle comida y convivir con él.

Era juguetón, amistoso y recibía con alegría a quienes pasaban por la calle. Paola recuerda que solía acompañarla a todas partes, incluso cuando salía en motocicleta, y la seguía como si fuera su guardaespaldas.

El día de su mu3rt3, la familia salió a realizar unos mandados y Rocky se quedó en la zona. Tras regresar a casa, Paola volvió a salir. Entre 10 y 15 minutos después, recibió una llamada en la que le avisaron que su perro había fallecido.

La familia acudió de inmediato y lo encontró tendido sobre la banqueta, frente a la vivienda, con abundante sangre a su alrededor. Según Paola, algunas personas les comentaron que podría tratarse de un envenenamiento por los coágulos de s@ngr3 que expulsaba. Sin embargo, la causa de su mu3rt3 no ha sido confirmada.

La pérdida resulta aún más dolorosa por la cercanía que existía entre Rocky y Moui. De acuerdo con la familia, padre e hijo eran muy parecidos físicamente, convivían bien con otros perros y solían jugar juntos cuando Mowi visitaba la casa.

Tras lo sucedido de ambos animales, sus familias piden mayor vigilancia y llaman a los vecinos a mantenerse atentos al cuidado de sus mascotas. Paola señaló que nada justifica que alguien les haga daño.

Los dos casos han causado alarma y preocupación entre habitantes de la colonia Alfredo V. Bonfil, particularmente en la zona de la calle Córdoba, esquina con Miguel Hidalgo.

Mientras la familia intenta asimilar la ausencia de Rocky, la cruz blanca sobre su tumba permanece como recuerdo de un perro que llegó solo a sus vidas y terminó convirtiéndose en parte de su hogar.

Con información de Rubén Santos y Víctor Yáñez 

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