ENTRE PERIÓDICOS Y REVISTAS, UN PUESTO RESISTE EL PASO DE LA ERA DIGITAL EN BOCA DEL RÍO

Veracruz, 26 de octubre de 2026.- Hay aromas que nos llevan de regreso a otra época. El olor del periódico, el sonido de las páginas al pasar y la emoción de descubrir una nueva revista forman parte de esos pequeños rituales que, pese al avance de la tecnología, se resisten a desaparecer.

En la calzada Ruiz Cortines, esquina con Progreso, a la entrada de la colonia Petrolera de Boca del Río, Fernando Martínez Luna lleva alrededor de 30 años al frente de su puesto de periódicos y revistas. Desde ahí ha visto pasar generaciones y transformarse la manera en que las personas se informan. Sin embargo, algo permanece: el gusto de sus clientes por la lectura impresa.

El secreto para mantenerse vigente, dice, no tiene una fórmula especial. Sus compradores siguen disfrutando del periódico, aunque reconoce que la mayoría son personas mayores de 60 años, muchas de ellas jubiladas, que conservan el hábito de comenzar el día leyendo las noticias.

Pero la historia de Fernando no se cuenta únicamente en ejemplares vendidos. También está en las familias que han pasado por su puesto durante décadas. Algunos clientes llegaron de niños, acompañando a sus padres, y ahora regresan como adultos en busca de sus propias lecturas. En ciertos casos, esa tradición comienza a transmitirse a los nietos.

Entre sus recuerdos hay una anécdota que refleja el vínculo construido con sus clientes. Una familia le contó que, durante un viaje, intentó comprar revistas para su hija en otro establecimiento. La niña se negó: quería adquirirlas en el puesto de su amigo Fernando. La compra tuvo que esperar hasta que regresaron a Veracruz.

Para él, historias como esa muestran que su negocio se ha convertido en parte de la vida cotidiana de muchas personas.

Su relación con el papel comenzó desde joven, cuando sus padres acostumbraban leer periódicos. Tiempo después surgió la oportunidad de hacerse cargo del puesto y encontró una actividad que, además de disfrutar, le permitió sacar adelante a sus dos hijos.

Durante estas tres décadas también ha tenido que adaptarse al clima. El calor de Veracruz y los fuertes vientos del norte forman parte de su rutina. Cuando las rachas son intensas, ajusta la apertura del puesto para resguardarse, proteger las publicaciones y continuar atendiendo a sus clientes, muchos de los cuales compran desde sus vehículos.

En sus estantes ofrece periódicos locales, estatales y nacionales, entre ellos el Diario de Xalapa y Reforma, además de revistas y colecciones por entregas. En ese pequeño espacio, las noticias también se vuelven conversaciones: los acontecimientos que estremecen a la sociedad llegan en las páginas y dan pie al intercambio de opiniones.

Entre sus preocupaciones está el espacio cada vez menor que, a su parecer, tienen las publicaciones infantiles. Considera que hacen falta opciones para despertar en las nuevas generaciones el interés por la lectura impresa.

Al hablar de sus beneficios, recuerda el caso de dos jóvenes que presentaron el examen de ingreso a la Universidad Veracruzana. Según relata, uno tenía calificaciones sobresalientes y el otro se consideraba un estudiante promedio. Este último consiguió ingresar y, durante una conversación, atribuyó parte de su preparación al hábito de leer periódicos y revistas junto a su padre.

Para Fernando, leer permite adquirir conocimientos que van más allá del salón de clases. Esa convicción también la llevó a su hogar: recuerda que sus hijos aprendieron a leer con novelas populares, historietas y otras publicaciones que despertaron su interés por las palabras.

Hoy, cuando buena parte de la información cabe en la pantalla de un teléfono celular, él sigue apostando por detenerse, hojear y descubrir una historia entre las páginas.

Porque un periódico no solo guarda noticias. También puede conservar la memoria de una época, las conversaciones de una familia y el recuerdo de aquellas mañanas en las que leer formaba parte de la rutina.

Fernando se ha mantenido al frente del puesto entre cambios tecnológicos, temporadas difíciles y generaciones que van y vienen. No sabe si el negocio continuará cuando decida retirarse, pues sus hijos han tomado otros caminos. Por ahora, su decisión es seguir adelante.

De nueve de la mañana a ocho de la noche, el puesto permanece abierto. Con él sigue viva una tradición sostenida por quienes todavía se acercan a buscar una noticia, una revista o una historia para llevar a casa.

Con información de Rubén Santos y Víctor Yáñez 

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