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EL MUNDIAL SÍ LLEGÓ A VERACRUZ: ASÍ SE VIVIÓ LA DERROTA DE MÉXICO ANTE INGLATERRA DESDE EL PUERTO

Veracruz, 6 de julio del 2026 | Anoche, el Estadio Azteca vivió un ambiente inolvidable en su partido número 24 en Copas del Mundo. México llegaba invicto para enfrentar a Inglaterra, fortalecido por la localía ante un serio candidato al título.
Era la oportunidad de dar un golpe en la mesa y avanzar. Sin embargo, no pudo ser, otra vez.
Lejos de la Ciudad de México, en la costa del Golfo que ha defendido heroicamente al país en cuatro ocasiones, la ilusión contagió a los aficionados que se reunieron para ver a la Selección lograr lo que cada vez parece más imposible: los cuartos de final.
Miles de personas se congregaron en las plazas públicas de la capital y el puerto, vistiendo un mar verde de camisetas originales y clones entre cerveza, espuma y música. El respaldo desbordante hacia este deporte volvió a quedar de manifiesto, aunque la cancha no devolviera la misma alegría.
Veracruz se quedó muy lejos de este Mundial en términos de logística. No hubo posibilidad de albergar partidos debido a la capacidad del estadio Luis «Pirata» Fuente, no se instalaron campamentos de selecciones por falta de infraestructura y ni siquera hubo festivales para ver los partidos debido a las limitantes de transmisión de la FIFA.
Pero algo despertó tras la victoria del pasado martes contra Ecuador. Cientos de jarochos brotaron de las colonias populares de la zona norte para hacer suyo el espacio público, armando una verbena popular tricolor alrededor de la estatua de Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica antes de la conquista.
Hubo gente volando por los aires y desfiguros públicos que se recordarán entre risas y un poco de pena. Aunque el triunfo previo apenas instalaba a México en los fatídicos octavos de final, significó el resurgimiento de una esperanza que, por más críticas que reciba el equipo nacional, reaparece cada cuatro años sin falta.

En la cancha, México se quedó sin ideas y fue dolorosamente rebasado por el talento de Inglaterra. Cuando mejor jugaba en la primera parte, aparecieron dos latigazos ingleses que empujó el mediocampista estrella del Real Madrid, Jude Bellingham. En dos parpadeos el partido se puso cuesta arriba.
La Selección se volcó al frente y rascó el descuento con un remate de Julián Quiñones que estremeció las redes antes del descanso. Los equipos se fueron a los vestidores con un 2-1, manteniendo la expectativa a tope en un juego vibrante que se llevó el reconocimiento de la prensa y afición internacional.
Apenas iniciando el complemento, una revisión del VAR entregó una tarjeta roja contra el defensa inglés Jarell Quansah. Con 36 minutos por jugar y solo un gol abajo, la suerte parecía sonreírle a México para alcanzar el objetivo, pero la alegría duró menos de cinco minutos.
En un pelotazo largo, Edson Álvarez no pudo contener el balón y lo dejó vivo al borde del área para Aaron Gordon, quien terminó derribado por el guardameta «Tala» Rangel. El penalti fue cobrado por Harry Kane, el delantero más letal de Europa, quien puso el 3-1 lapidario.
A pesar del golpe, México se lanzó de nuevo al abordaje y consiguió una pena máxima que el experto Raúl Jiménez convirtió. Aún con 20 minutos por delante y un jugador más en el terreno de juego, parecía cuestión de tiempo para que la Selección lo empatara y lo ganara en tiempo extra.
El tiempo se fue consumiendo y el ansiado gol no llegaba. Javier Aguirre amontonó delanteros en el área con la entrada de Santiago Giménez y Guillermo Martínez, buscando un remate salvador en los 11 minutos de compensación. Lamentablemente, la estrategia no funcionó.
Todos los pelotazos desesperados enviados por el «Piojo» Alvarado y Jesús Gallardo se quedaron en las manos de Jordan Pickford o fueron desviados por la torre de dos metros, Dan Burn. El plazo se cumplió, el partido terminó y México tendrá que volver a intentarlo en 2030.
Con información de Fernando Plata